Este suelo merece un girasol
de miradas coquetas
un campo lleno de inocencia
el amarillo a merced de las horas
que no dan tregua
Hay un girasol
con sombras de mujer
Lo acompaña un arbusto
preñado de tomaticos
como un coro polifónico
sonrojado ante las hierbas
Pasan los jilgueros sobre la cerca
Sin inmutarse la jardinera
continúa su labor
y ellos, sus trinos
anticipando la bendición
de una manguera
Este suelo merece un girasol
un campo lleno
en donde nunca exploten minas
sino el amarillo intenso
del sol sobre las flores
de pupilas negras
En el suelo hay dos girasoles
Uno a merced del atardecer
el otro que se mueve
y se aleja con mirada de mujer
a merced de la jardinera
El mundo se merece un girasol
Un girasol es la tierra
a merced de las estrellas