Con permiso de las hierbas

Las hierbas, 
cubren al espacio y al tiempo con su manto  
y los nutren con sombras para que florezca la historia 
con escombros del pasado. 

Parecen laborar sin prisa 
tejiendo la eternidad como artesanas 
que combinan la vida y muerte 
con una hebra verde y densa. 

Las hierbas, 
sin respeto y tolerancia, 
en alguna primavera  
me dejaron rosarios de ronchas en la piel 
por los besos venenosos de una hiedra.

Nos hacen andar entre el pasado y el presente, 
mientras llega el turno para ser el pasto de ellas. 

Las hierbas, 
implacables colonizan lo imposible 
tomándose el tiempo para no dejar nada insepulto, 
pero parecen impacientes  
pues en mi lugar ya son invasivas  
con afán por devorarme en el presente. 

Les pido permiso y las arranco 
y les digo que me esperen,
simplemente. 

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