Category: Made in USA

Bala perdida

Hay una bala perdida en Norteamérica
todos saben cuál es entre las que han destripado y mutilado
las cosechas de distintas generaciones
y saben de donde viene
y cuando la ven pasar se dan golpes de pecho
pero la dejan seguir incontrolable por su vuelo errático

Hay una bala perdida en Norteamérica
y con ella se han abierto los tres huecos de las páginas de historia
para archivarlas pulcramente en la biblioteca del Congreso
Quizás por ese servicio
la dejan continuar y así en las noches estrelladas
contribuya con su estela a una lluvia de meteoritos
mientras que cada 4 de Julio, en algunos estados
se le rinde homenaje bajo los fuegos artificiales

Ninguno la disparó con nombre propio
aunque podría llevar el de cualquiera de los que iban a pie
o a caballo cuando se firmó aquello de Appomattox
pues hubo salvas tanto de victoria
como de rabia

Pero pudo venir de otros tiempos
con la forma del proyectil, tosco y lento
que llegó en la colonia para traer carne del monte
y sacar poco a poco del mapa a todos los Americanos originales
y parece que algún tiro terminó alojado en el libro de la constitución

Quizás de tanto volar en un país tan grande
fue ganando velocidad y eficacia hasta el punto
de talar un bosque entero como podría ver Manassas
Quizás ya con ningún barrilete se pudo contener su ímpetu
y entonces la bala comenzó a volar sola
con sus alas mágicas de papel recortadas de la constitución

Hay una bala perdida volando en Norteamérica
en busca del blanco perfecto
que en su vuelo errático ha dado más en los negros.

Interestatal 80

Highway 80
nunca vacía
azar de soledades compartidas
bullicio de aire que se asa sobre latas
y plásticos lustrosos
como ligadura de un tiempo políglota

Highway 80
capaz de conducir a sueños
que terminan en la tierra
o en el fondo del océano
algún día las nubes los regurgitarán
para alimentar tus veranos e inviernos

Tantas manos tendidas
yacen palmo a palmo a lo largo de tus millas
para que circule la sangre entre tantas diferencias
y producir un poco de humanidad
mientras se pueda

Cómo no decir gracias por todo
Highway 80

Cuervos

Un cuervo de repente alivia al cielo de monotonías grises
como una nota negra escapándose del pentagrama
que estoy dibujando para ti.
Y detrás viene otro cuervo
y otro

Y otros más
con su bulla y sus piruetas
felices como ladronzuelos en vacaciones
aunque hoy…
se están robando mi melodía para dejarme la de ellos
y aquí la tengo…
Parece una fanfarria con clarinetes de bambú

Pero su algarabía poco a poco se va diluyendo 
y mi cuaderno nuevamente queda limpio a la espera de notas
para esa melodía
que no sé cuándo levante vuelo.

Si lo hace –y eso espero-
que tenga las notas multicolores de otras aves
y llegar hasta donde estás
en tu silencio.

Fergusson, MO

Amanecer de gallos en el sur 
cantando para los vivos y los muertos. 

Dedos negros fáciles sobre el saxofón 
redondean un jazz sin dueño. 

 Amanecer de gatillos en el sur 
danzando para los vivos en suspenso. 

Dedos blancos sobre las carcazas, 
con la clave fácil de lo incierto. 

 
Gallos y gatillos de amanecer 
y dedos danzantes en Ferguson,
las notas de un saxofón
están desperdigadas por el suelo.

En Dover, NJ

Hoy vi el memorial de un soldado  conocido 
vestido con el bronce habitual donde no duelen las heridas. 
Todavía estaba con el brazo extendido por la granada 
recién lanzada y que nunca tocó tierra. 

Con su mirada fundida observa eternamente un cielo 
al que lo condenaron las órdenes y después el escultor. 
De vez en cuando desciende algún cuervo sobre el brazo
frío para recordar la única nota ética que tienen las guerras. 

De la granada no se sabe si estalló pero el soldado, sin tiempo para protegerse, conserva aún el rictus del muchacho recién arrancado del sueño en casarse con la jovencita que le dedicó sus miradas en un evento de rodeo. 

El soldado de bronce ya no volverá al rodeo, y como las estatuas ecuestres son solo para generales si las guerras se hicieran todavía a caballo, él seguiría a pie y vulnerable, ignorando que más allá sobre otro pedestal en el mismo pueblo, está el cascarón de un tanque venerado por haber servido bajo Patton. 

Decorado con la bandera nacional, su cañón duerme 
con la boca abierta. La granada mientras tanto 
seguirá viajando a otro memorial desconocido. 

A la Paz ya en ti

(A quienes han dejado las armas de palabras y de fuego en Colombia)

Vi la paz ya inscrita en ti. Ella
aún doncella con tono de risa
como salida de la mano de un Van Gogh
sin camisa.

Vi la paz ya inscrita en ti. Ella
sueña con un campo inocente
de razones para mutilarse
una oreja.

Vi la paz ya inscrita en ti: ella,
piedra recién horneada
como el pan que alimentó
a los que no están.

Titulares

Aquel chico todavía oliendo a pañal hoy lo llevan atado con cadenas porque estaba matando ranas con un juguete de navidad. 

Aquel chico de mirada huidiza a cambio de canciones de cuna tuvo mucha tele con papi y con mamá muchas facturas. 

El gato sale a cazar pájaros y perseguir a las ardillas y no parece despistado como aquel muchacho imberbe con fusil en una escuela de Colorado.

Más tarde le administrarán la justicia piadosa por vía intravenosa, para no crecer más y dejarlo así en formato fácil para portada de un periódico. 

Ay niño! debo cerrar esta página porque hay otro chico conmigo 
y salimos a ver si todavía quedan ranas. 

Al Paso

Una senda de bicicletas a medio transitar,
y las huellas de un hombre con su perro.
Por aquí no pasaste pues tu pie es más pequeño.

Es un camino curvado a la fuerza
por historias de cazadores y guerreros,
que sirvió por igual a los vencidos
– y a los que vencieron –


Con la ayuda de una Guerra Civil
terminó domesticado – y me da tiempo –
para fijarme en la algarabía de los cuervos.

Hoy es un camino pedregoso que recita
mis pasos como metrónomo – más o ménos –
y sin importar la carga de mis pensamientos.

En él, busco tus huellas, amor y no las veo,
sin que ello indique que te estoy siguiendo.
Puede ser por costumbre, recordando algún bolero.