Category: Sintonías

Vuela paloma

De aquellas palomas sobre la vereda, hay una sin plumas que también aletea feliz y metida en su traje de niño de lejos se ve como si no lo fuera.

De aquellas palomas sobre la vereda, hay una palomita que no picotea las migajitas que les va tirando un niño que está disfrazado como ellas.

De aquellas palomas sobre la vereda, hay una sin alas que también vuela porque su destino de volar sin límites podrá llevarla lejos cuando crezcan.

De aquellas palomas sobre la vereda, con traje de niño una irá a la escuela para aprender a volar si no le recortan la fantasía de sus alas cuando crezcan,

Flor de calabaza

En un castillo de palo 
sin almenas y sin torres, 
al Conde Calabaza 
lo visitan unas flores 

Son estrellas que vienen
en plan de vacaciones, 
pues arriba en el cielo 
solo salen de noche. 

Y se vienen a casar 
en casa del Sr conde: 
la una con su corola, 
la otra con el polen. 

Y cuando ya se casen 
regresarán a la noche, 
dejando una calabacita 
que después se recoge. 

En su castillo de palo 
se quedó dormido el Conde 
soñando que las estrellas 
se van volviendo flores. 

El portaaviones del museo

Avion_viejo

 

Esta fue tu casa, marino, este pedazo de hierro.
Sus aviones de combate, duermen como patos viejos
con las alas plegadas en oración al cielo
por los que fueron vencidos y los vencedores que son ellos.

Los niños se sientan con sus ojitos puestos
en la mirilla gigante de un cañón antiaéreo;
y a lo largo de este barco que ha visto tanto fuego,
la guerra para turistas se vende como un juego.

Medio siglo ha pasado y entonces eran negros
los que ponían a disparar, y después al trapero.
Este fue tu casa, marino, este pedazo de hierro,
orgullo de una nación donde los blancos y morenos

comparten una historia que todavía sigue ardiendo,
por los intensos calores en el Oeste y en el Centro,
y porque el color de Dios aún sigue en el tintero.

 

La casa de terrones

 

Villa de Leyva_header

Los terrones
duros y rojos de Villa de Leyva
tienen millones de historias
encerradas en sus vetas

Sirven para hacer adobes
y casas como las de mis abuelas
donde los alacranes se nutren
con las migajas  de sus leyendas

Saben a sal porque tienen
milenarios tiempos en salmuera,
que combinan sabores cretácicos
con los nativos de esta tierra

Quiero hacer mi casa con terrones
pero se me adelantaron las avispas,
y yo prefiero a ellas por enjambres,
y no a los enjambres de turistas.