A la Palma de Iraca

La palma de la iraca tiene flores 
y a su sombra, con ternura, palmitos 
para crecer como crecieron los hijos 
que sin afán tenían mis mayores. 

 Se acunaron tantas generaciones 
al amparo de esos techos pajizos;  
amores castos o resbaladizos, 
la iraca protegió sin condiciones. 

Asociada quedó con la pobreza 
y la humildad la casita de paja, 
pero la alegría no se rebaja 

 ni de menos valor es la belleza 
si en casita de palmicha nueva, 
el amor florece en una hamaca. 

A la mula

A fuerza de andar por los caminos 
se aprendió la ruta de memoria 
cargando con el peso de la historia 
que arrasa o civiliza los destinos. 

Su ancestro compartido del borrico 
tiene la humildad, pero no la gloria 
del caballo en estatuas de victoria 
y su aporte al progreso va escondido. 

pues debajo de tantas autopistas 
quedaron sus huellas sin ser vistas 
y su legado por doquiera perdura. 

Aunque su mundo quizás ya no exista 
que la memoria de su aporte persista.  
En la nave espacial hay herradura. 

El Cuervo

Vuela solo o en ruidosa bandada 
cargado de historias y de algarabía   
limpiando al cielo de monotonía 
y a la tierra de vistas desoladas. 

Ninguna ocasión ve despilfarrada 
y saca de la muerte un pan de vida, 
su destino es quizás la compasiva 
realidad de que no todo se acaba. 

Ave que guarda en su plumaje negro  
a un espíritu que cuida la tierra  
siempre vuela a donde está la fiesta  

Y es el símbolo de vida en el invierno.  
Nadie tan inteligente como el cuervo 
para ver un tesoro en la miseria. 

Hierbas del perdón

Se ha llenado de hierbas un cementerio rústico
y sus flores silvestres susurran de uno en uno,
los nombres de los que duermen el sueño de los justos.

Por fuera del camino a donde ya no va ninguno,
en sus cruces de palo se engalanan los bejucos.
Las flores andan de fiesta y no es Día de Difuntos.

Estas hierbas benditas y donde dolores hubo,
todo lo llenan de flores alrededor del mundo.
Las hay de todos tipos, y de rencor, ninguno.

Versos del camino

Caminito polvoriento 
caminito arborizado,  
lo mucho que me gustas 
cuanto menos transitado 

para ir en bicicleta 
o andando de la mano, 
a veces de subida 
y en las otras bajando. 

Yo te quiero seguir 
y sin buscarte atajos 
para llenarte de huellas 
y no te sientas solitario.

Sé que no eres recto 
como no fue ningún santo 
pues taparon con tu polvo 
uno que otro pecado. 

Por eso sigo tus curvas 
como río acostumbrado 
a resbalar por montañas, 
tanto como mi mano. 

Y no me guardes sorpresas 
como la de un oso emboscado 
pues quiero tener tiempo 
de correr para otro lado.

 Camino polvoriento, 
caminito destapado, 
yo te quiero silvestre 
y nunca pavimentado. 

Mini soneto

Hoy es un día tan sereno 
que todo encaja y se armoniza: 
el frío en las rocas y en la brisa, 
las montañas y el azul del cielo,

la quietud del bosque en el invierno 
con los arboles, todos sin camisa 
para disfrutar del sol sin prisa 
e ir preparando el desenfreno 
 
que trae el amor en primavera 
con el polen que la flor precisa 
para dar a luz todo lo bueno. 

Cuando nazca la flor yo quisiera 
que me deje brindarle una caricia. 
y después llevártela a tu seno. 

Velita poblana

La noche y una pantalla, los mosquitos en silencio; 
la luna por eso, ¿calla? 
La distancia, si existe se quema en la llama 
de esta vela encendida que dejamos en el alma 
aquella noche prodigiosa. 

 Se acabó la calma del océano de años 
y el viento de palabras; 
se quebró el florero de una rosa guardada. 
La guardaste en tu libro 
de secretas páginas 
que se puede leer en letras subrayadas, 
y en una línea dice 
que la flor sigue encarnada.

La Luna torera

Hay una luna trigueña en tu cama 
con traje de luces y muy torera, 
y el toro lejano que la espera 
ya siente que la sangre lo reclama.

Se estremece de furia y de ganas 
y empieza  a prepararse a la faena, 
se lo ve escarbando la tierra 
y del hocico el fuego se le escapa. 

La luna lo torea muy risueña 
y la noche de pasión se engalana, 
suena la música, olés y palmas 

del público que forman las estrellas 
para mirar en una plaza sin arena 
la sombra que embiste a la luna llena.