Hay tres corazones al empezar el día
levantados en medio del follaje;
ellos saben que me encuentro de viaje
y no me disimulan su alegría.
Meciéndose al compás de la brisa
mañanera libre entre los árboles
y mostrándome las tonalidades
del verde que la luz solar les pinta.
¿Cómo se llaman los tres corazones,
vestiditos de la misma manera?
le pregunto al bosque y sin más razones
me contesta que es una enredadera
que le gusta provocar las emociones
con hojas de corazones en la selva.
