Fotografía sin contexto

Verbos desencajados de sus cuencas
caen al río habitual de palabras que pasa bajo el puente
La corriente los arrastra, los desarma de sentido
y los deja flotando en su cascarón más obvio

En ese puente hice tu fotografía

El agua sigue su curso hasta perderse
por el túnel de un monumento municipal
bastante añejo que tiene los graffitis habituales
de una época sepia firmados por la lluvia

Tu foto muestra dos palabras desnudas

A punto de tirarme al río por rescatar algún verbo
con la etiqueta clásica de una colonia para el corazón
olvido que no se nadar en aguas de recuerdos turbios
y dejo que el piso me amarre con un pedazo de cobardía

Llega alguien al puente para una selfie justo donde posaste  

Me marcho pues el ruido del torrente va aumentando
y el muro centenario del puente no puede devolverme
el silencio que le presté para componer mi encuadre
a prueba de palabras parroquiales en tu imagen

Sí, apostaba a que no habría sonrisa pero el selfie no perdona

Pero algo falló pues a tu imagen llegan palabras
que se estrellan como pájaros perdidos de rumbo
y me obligan a estar barriendo el piso de avecillas muertas,
que son de especie no canora pero dan dolor de pecho

¿Si ves? En busca de lo natural, nadie es Monalisa

El torrente sigue su curso con lo verde al lado
llevando las tristes avecillas entre flujos de tinte oprobioso
por la mezcla de palabras descompuestas después de un año
de encierro y las que acaban de salir entre gases lacrimógenos

En ese puente hice tu fotografía sin haber leído las noticias

Cuento urbano recurrente

A esta hora deberían sonar los grillos
y los perros
asustados por el silencio
pero no
son gritos y disparos
perfectos

A esta hora debería flotar el aroma
del regreso
o sea un tufillo urbano
y nostalgia de afecto
pero no
es la nube de gases
y un incendio

A esta hora hijo no salgas
le dijeron
en coro y se lo repitieron
como letanía inútil
de otros tiempos
pero no
cuando supieron de él
fue en el noticiero

A esta hora podrían ser 20 años
y unos minutos
cuando muchas ganas le pusieron
a la noche
en que encendieron la fogata
para hacerlo

Pero no,
hoy solo es la memoria
enmarcada en una foto
con el duelo

Catedral de Tunja

Veo las campanas de la plaza mayor,
pero no suenan como aquellas del amor
cuando las jalan unos brazos vallunos
y me despiertan sin subírsele los humos

Esas, que pertenecen a la catedral,
sonarán simplemente, tal y cual
las concibió en su horno el herrero,
de buenas manos y sin oído de artillero,

-gracias a Dios- digo yo, el visitante,
y no quiero pasar por petulante
al decir que estarán bien afinadas
en escala andina temperada

y con finalidad muy ascendente
para hacer que trascienda la gente
antes de tomarse sus cervezas
y entablar las mismas charlas de bajezas

Yo he llegado a la plaza de Bolívar
y la vista me parece tan divina
con el suelo lustroso por la lluvia
-nada oportuno en cosas de la curia-

pero animado por un enjambre de palomas
que piden comida en todos los idiomas,
como lo sabe la señora campesina
con su venta de maíz para el turista

Le he comprado una mísera porción
esperando ganar mi absolución
por no llegar en el tiempo ordinario
en que las campanas llaman al rosario

A cambio, esos insectos emplumados
con alas de ángel lucían endiablados
pero entendiendo la actitud piadosa
de la mano que les da la misma cosa

Oh campanas, allá en el campanario
hay un reloj que no está con mi horario
al que se le da cuerda con eternas razones,
las mismas que dan a los carillones!

Pero quisiera volver y escuchar el tono
que cambia a los espíritus de modo
y los saca de la prisa pues no hay suerte
buscando ganar la carrera a la muerte

Entonces estaré en la plaza mayor
para saber si las campanas tienen voz,
afinada y en la eterna armonía
de la creación y tu voz, cada día.