El color de tu nombre

De qué color es tu nombre
si te llamas como la luna?
el del canto de los insectos
en serenata nocturna.

¿De qué color es tu nombre
si te llamas cual la mañana?
el de una estrella despierta
y asomada a mi ventana.

¿De qué color es tu nombre
si te llamas como la brisa?
el de una nube  que pasa
regando gotas de risa.

¿De qué color es tu nombre
si te llamas como la lluvia?
el de un lienzo allá en el cielo
esperando por la pintura.

¿De qué color es tu nombre
si lo pinto por la tarde?
como el tono de leña seca
que nos calienta cuando arde.

Entonces dime tu nombre
que lo pintaré mañana.
Comienza con nombre de Luna
y termina con el de Ana.

¿Es Luana?
es Luana
mi niña que así se llama.

Luna perruna

Si no fuera por la luna, una por una
quedarían inválidas las sombras peregrinas
que salen de noche a andar o de aventura
por caminos al azar o de rutina.

Porque la noche las disuelve y las cocina
en un espeso mazacote sin condimentos
donde nadan sombras sin dueño o asesinas
que dejan huellas y sin rastro de los muertos.

Por ello soy feliz en noches de luna
pues mi sombra me acompaña y pertenece
aunque trata de escaparse a lo que parece

un lejano aquelarre en que las brujas
premiarán a la sombra que aparece
con el perro que más ladra y adormece.

Cielo de aspas

Como sombra rugosa se aproxima
un helicóptero
y la tarde voltea a mirarlo
desde abajo
muy limpia de sentimiento

para depositarle en un sombrero
su dosis de voces
de las que se alimenta el pájaro
de aspas.

Cuando pasa azotando al viento
sobre los campos quijotescos
se sabe que tiene hambre
de gritos nocturnos
y humaredas

Entonces la tarde le da su limosna
de humores callejeros
y trozos de interrogantes
que el animal volante se lleva
hasta su nido aceitoso
para hacer una digestión rápida
que regurgitará en bolas de periódico
de uso oficial

Más tarde ella se arropa
en un chal sabanero
y se quedará dormida al lado de la señora
de las humitas a la puerta de un supermercado.

Interestatal 80

Highway 80
nunca vacía
azar de soledades compartidas
bullicio de aire que se asa sobre latas
y plásticos lustrosos
como ligadura de un tiempo políglota

Highway 80
capaz de conducir a sueños
que terminan en la tierra
o en el fondo del océano
algún día las nubes los regurgitarán
para alimentar tus veranos e inviernos

Tantas manos tendidas
yacen palmo a palmo a lo largo de tus millas
para que circule la sangre entre tantas diferencias
y producir un poco de humanidad
mientras se pueda

Cómo no decir gracias por todo
Highway 80

Pequeña ciudad

Aquellas mañanas con una taza de café
pertenecen al futuro que se va desgranando
cuando el temor se derrite.

Las bicicletas que pasan se alargan
mientras los carros son una exhalación impresionista
con algunas gotas sueltas de belleza en la normalidad.

Los transeúntes caminan como fantasmas diurnos
atareados con periódicos electrónicos
que gotean frases en desuso.

En el azul diluido de mi cielo pueblerino
se dibuja a veces una taza de capuccino
lista sobre las montañas de perspectiva parroquial.

Y en el vecindario cargado de ruidos contemporáneos
los ladridos de una perrita callejera son gotas naturales
contra la resequedad del aire plastificado y sin Mozart.

Cualquier día con una mañana de café
le pone una aureola al principio del viaje.