Adiós Rascal

Ya se marchó el perrito
pues había hecho la tarea
de ayudarnos a crecer
como un alma compañera

Hasta el cielo de los perros
llegó uno de orejas negras
esperando que otros niños
¡lo vuelvan a llamar a tierra!

Todos somos iguales
y andamos la misma senda:
los unos con cuatro patas,
y los que les damos merienda.

Gracias por todo Rascal,
y hasta cuando Dios quiera
dejarnos en esta vida
para recordar tu leyenda.

Torre de marfil

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Vivo debajo de una sombra que no me quiere dar la cara
y parece metida en una torre de marfil, pero camina con pasos de rutina
que solo los afina cuando se desviste o algo así.

Apenas le veo la silueta y tengo la medida de sus pasos
que de mañana son dramáticos con la angustia de un tren
y a la tarde, nostálgicos como arrepentidos de volver.

Es una sombra callada, como todas pero parece sin dueño.
Me la imagino vestida de tristeza y eso me quita el sueño
cuando sus tacones me despiertan antes de que suene un tren.

También es previsiva pues se va y deja prendida una máquina de tiempo
que sirve para prender mi maquinita de café.
Pienso que si se cazan mariposas se podría cazar sombras con una red.

Vivo debajo de una sombra que no me quiere dar la cara
y parece metida en una torre de marfil
pero ayer la pude ver de perfil.

Creo que anda triste por los elefantes que por su torre tuvieron que morir.
Era del color de mi sombra y caminaba como ella en realidad.

Vitrales

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En estos murales y aquellos vitrales
el sol pasea su mirada
demasiado brillante para ser vista
o muy risueña para ser compartida
o tan simple para ser explicada
por una teología de páginas

Creo que la lleva
para purificar lo divino
sobre los cristales en lo alto
con la luz sirviendo de trapo
que saca el polvo del fideismo

Por estos murales y aquellos vitrales
el sol pasa como una carcajada
demasiado sutil para ser sentida
o muy sublime para ser escuchada,
o tan risueña para ser vivida
bajo el peso de las doctrinas

Creo que el sol se ríe
con los otros soles del universo
y ninguno se proclama el único
aunque para nosotros es el nuestro

En estos murales y aquellos vitrales
el sol se pasea como un ateo

Y yo lo veo y no creo
Y yo creo y no lo veo.

El portaaviones del museo

Avion_viejo

 

Esta fue tu casa, marino, este pedazo de hierro.
Sus aviones de combate, duermen como patos viejos
con las alas plegadas en oración al cielo
por los que fueron vencidos y los vencedores que son ellos.

Los niños se sientan con sus ojitos puestos
en la mirilla gigante de un cañón antiaéreo;
y a lo largo de este barco que ha visto tanto fuego,
la guerra para turistas se vende como un juego.

Medio siglo ha pasado y entonces eran negros
los que ponían a disparar, y después al trapero.
Este fue tu casa, marino, este pedazo de hierro,
orgullo de una nación donde los blancos y morenos

comparten una historia que todavía sigue ardiendo,
por los intensos calores en el Oeste y en el Centro,
y porque el color de Dios aún sigue en el tintero.

 

La casa de terrones

 

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Los terrones
duros y rojos de Villa de Leyva
tienen millones de historias
encerradas en sus vetas

Sirven para hacer adobes
y casas como las de mis abuelas
donde los alacranes se nutren
con las migajas  de sus leyendas

Saben a sal porque tienen
milenarios tiempos en salmuera,
que combinan sabores cretácicos
con los nativos de esta tierra

Quiero hacer mi casa con terrones
pero se me adelantaron las avispas,
y yo prefiero a ellas por enjambres,
y no a los enjambres de turistas.