Aquel chico todavía oliendo a pañal hoy va atado con cadenas entre los guardias porque estaba matando ranas con un juguete de navidad.
Aquel chico de mirada huidiza a cambio de canciones de cuna tuvo mucha tele mientras papá y mamá atendían facturas.
El gato sale a cazar pájaros y perseguir a las ardillas y no parece despistado como aquel chico imberbe con fusil en una escuela de Colorado.
Más tarde le administrarán la justicia por vía intravenosa, para no crecer más y dejarlo así en formato fácil para portada de un periódico.
¡Ay niño! debo cerrar esta página porque hay otro chico aquí conmigo
y vamos a salir a mirar ranas.