I
Sombra,
mi sombra amada
de mis juegos compañera
no me puedes olvidar
pero en cambio, delatar
si enemigos hubiera ocultos
en la sombra del mal.
Sombra,
tu forma tan oscura
y tan clara tu presencia
a cualquier lado de mi realidad
seguirás siendo la más pura
versión de la inocencia
y la ingenuidad.
El viento,
que es un caballo loco
despistado de su destino
solo puede llevarse el eco
sin quitarte del camino
cuando grito mis dolores y tú,
en silencio.
La noche
cuando está cerrada
por el peso de todas las tinieblas
y me sorprende caminando
sin despedirme de mis huellas,
te deja en la oscuridad
desamparada.
Nacimos,
pero tú encerrada
y aprendimos a caminar al tiempo
de balbuceos y el primer trazo
de la libertad apenas en boceto,
seguir andando siempre libres
es el sueño.
Sin embargo,
poco a poco caminar
de los años es un privilegio
plasmando el secreto de la esfinge
y como los árboles jugamos
con la sombra de los brazos,
impasibles.
Sombra,
cuando llegue el día
para descansar en lo profundo
de la noche con un sueño sereno
no estará de más preguntarte:
de los dos ¿quién se dormirá
primero?